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El Fin de las Profesiones Actuales y el Futuro de la Mediación

Por Eduardo Garro, junio 2021.




¿Desaparecerá mi profesión en el futuro cercano? Esta es la pregunta que muchos profesionales, luego de tener contacto con los avances en el ámbito de la inteligencia artificial, se hacen en medio de la preocupación y de vez en vez, el temor.


Ciertamente, el reporte sobre el futuro del trabajo del foro económico mundial para octubre del 2020 indica que 85 millones de puestos de trabajo serán desplazados por nuevos sistemas digitales y a diferencia de otros procesos de cambio en el mercado laboral, la disrupción tecnológica se concentra en el ámbito de las profesiones. Esta proyección no incluye los puestos que permanecerán pero que se verán transformados, en algunos casos de forma importante, por las nuevas tecnologías.


En este breve artículo sopesamos algunos de los argumentos principales, abordando además el lugar de la mediación en medio de esta nueva transformación social.


Acerca del fin de las profesiones actuales

Richard y Daniel Susskind, reconocidos gurús de la transformación digital, autores del libro el Futuro de las Profesiones (2010), el primero un experto en tecnología y derecho, con más de 30 años de experiencia y profesor de la Universidad de Oxford y Strathclyde y el segundo, su hijo, profesor de economía de la Universidad de Oxford y profesor invitado en el Kings College de Londres, ya hablaban 10 años atrás de esta faceta disruptiva sobre las profesiones, que hoy, debido a la aparición del COVID-19 se ha acelerado a niveles exponenciales.


En su libro ambos autores explican que los innovadores sistemas inteligencia artificial de entonces mostraban capacidades superiores para guardar y procesar enormes cantidades de información a una velocidad impresionante, y con ello, tomar decisiones que no están afectadas por el estrés, el cansancio, la enfermedad, los conflictos interpersonales y otras naturales vulnerabilidades humanas que deterioran nuestra capacidad profesional para usar apropiadamente el conocimiento experto sobre el cual se asientan los puestos de trabajo de millones de graduados universitarios. Hoy en día esta caracterización no solo sigue vigente, sino es ya una realidad inescapable.


Profesiones como el derecho, la medicina, la contabilidad, administración de negocios, el periodismo, la ingeniería, arquitectura, entre otras, tienen hoy contrapartes de inteligencia artificial que, aun siendo prototipos iniciales, ya muestran capacidades superiores para utilizar y compartir información experta, de una manera materialmente imposible para la memoria humana de corto plazo y que, en los próximos 25 años, se potenciarán a niveles que aún no podemos imaginar.


Por supuesto, si uno pregunta a cualquier profesional establecido sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial llegue a sustituirle en su puesto de trabajo, la respuesta es un NO rotundo. Quizá otras profesiones puedan verse afectadas, pero no la propia. Se esgrimen entonces argumentos como la capacidad humana insustituible para intuir y usar creativamente la información, además de aprovechar magistralmente la larga experiencia profesional a la hora de ejercer y brindar a los usuarios de sus servicios una asesoría personalizada a la medida.


Al respecto Daniel Khaneman, Premio Nobel en ciencias económicas del 2002 y reconocido experto por su notable trabajo en el ámbito del comportamiento económico, tiene mucho que decir. Su nuevo libro llamado “Ruido: Una falla en el juicio humano” (2021) combina una serie de reflexiones con una impresionante cantidad de investigación que se concentra en probar la persistente intuición de que, sobre un mismo tema o situación, hay tantas opiniones como profesionales especializados en esa área existen.


De un litigante a otro, de una jueza a otra, de un economista a otro y de un médico a otro, existe una establecida falta de consistencia a la hora de analizar situaciones idénticas o similares. En la investigación sobre las decisiones humanas, queda claro en el mundo del conocimiento profesional, la consistencia de las opiniones varía, de lo leve a lo grave. Si una persona consulta a varios profesionales sobre una situación en especial, más un cuando sea compleja, resultado puede ser una marcada confusión.


Según Khaneman (2021), está marcada inconsistencia del conocimiento profesional (y los errores en que a veces resulta) es más una debilidad que una fortaleza. Debilidad que los sistemas de inteligencia artificial en evolución reducen de forma importante, dejando ver una importante faceta de su superioridad.


Para balancear esta argumentación es importante reconocer que la ciencia de la inteligencia artificial tiene aún limitaciones importantes. Que, en el ámbito de la emocionalidad y las dinámicas comunicacionales, lo mismo que en el de la improvisación, todavía hay mucho terreno por cubrir, pero tomando en cuenta la forma como se ha desarrollado la tecnología en los últimos años, muchas de esas limitaciones serán resueltas en el futuro cercano.


Es por estas razones y otras más que el reporte sobre el futuro del trabajo del foro económico mundial proyecta impactantes cambios en los puestos de trabajo y es por ello también que los profesionales que quieran mantener su vigencia en el mercado deberán incorporarse a los procesos de transformación digital y enfocar su atención en las nuevas oportunidades indiscutiblemente aparecerán en la medida en que el cambio se asiente. Prueba de ello es que, en el mismo reporte sobre el futuro del trabajo, el foro mundial proyecta la aparición de 97 millones de nuevos puestos que surgirán durante el tránsito hacia el 2025.


Acerca del futuro de la mediación


Es entonces que podemos pasar a reflexionar sobre el futuro de lo que es hoy en día una nueva profesión: La mediación.


Ciertamente esta es una disciplina que no está exenta de disrupción tecnológica. Actualmente existen una variedad de plataformas que, de forma automatizada, permiten a los protagonistas de un conflicto abordar y resolver sus diferencias comerciales, bajo lo que sería una suerte de mediador digital. También existen plataformas con algoritmos que potencian a través de la tecnología, el proceso de mediación bajo la facilitación de un profesional humano, de nuevo en el ámbito concreto de las disputas sobre aspectos patrimoniales. Esta inevitable transformación continuará y se intensificará.


Por otro lado, existen áreas en las que la mediación parece proyectar su futura sostenibilidad. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con las relaciones familiares, las relaciones comunales y de amistad, la relaciones en el trabajo y en general las relaciones sociales entre personas de cualquier ámbito, requieren hoy y parece que requerirán por mucho tiempo de la intervención mediadora humana. En algunos casos, porque los protagonistas del conflicto preferirán la asistencia de una persona en lugar de una entidad digital y en otros casos, porque la tecnología necesaria para que una entidad digital pueda efectivamente sentir y conectarse afectivamente con un ser humano (no solamente emular emocionalidad como ya sucede) todavía tiene un largo trecho por recorrer.


Es entonces que las actividades que se concentran en facilitar relaciones humanas constituyen un área en la que no sólo habría espacio para continuar desarrollando la mediación humana, sino que posiblemente surjan nuevas opciones de desarrollo profesional en las que una combinación entre la tecnología digital y el ser humano, permitan la puesta en acción de formas de inteligencia aumentada que reduzcan de manera importante las carencias y limitaciones señaladas por Kahneman en su nuevo libro, sobre la capacidad humana para decidir profesionalmente.


Si se trata de mirar al futuro laboral, parte del panorama puede y en algunos casos debe incluir a la mediación. Vale entonces la pena preguntarse ¿Estoy construyendo un futuro sostenible para mi ejercicio profesional? ¿Puede la mediación jugar un papel mi futuro profesional?


Las respuestas a estas preguntas tendrán un efecto determinante en su futuro y el futuro de su familia.


  • Susskind, R. E., & Susskind, D. (2015). The future of the professions: How technology will transform the work of human experts.

  • Kahneman D., Sibony O., & Susstein C. R. (2021) Noise. A Flaw in Human Judgment.

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